José Tomás, la opinión 1.000.000.

¿Qué aficionado taurino no ha expresado, por un canal o por otro, su opinión sobre José Tomás? Ahí va la mía, tirando por lo bajo, la opinión 1.000.000.

Creo que fue Javier Villán quién diferenció entre tomistas y tomasistas. Me parece una distinción genial. Yo, no me escondo, soy tomasista, lo digo antes de ofrecer mi opinión porque lo considero de justicia para con quién me lea.

¿Qué se le reclama a JT? Lo que primero se viene a la mente: que no se deja televisar, que no atienda a los medios (o que los atienda, si lo hace en México) que falte a algunas ferias, que pida uno por delante, que escoja ganadería y que exija mucho dinero. Me dejaré algunas cosas, seguro. Respecto a su tauromaquia, se le reclama que intenta hacer siempre su toreo (encimando a algunos toros que necesitan distancia, por ejemplo) y la asunción de riesgos innecesarios, que otros explican como “dejarse coger por los toros”.

Llama la atención, en principio, que la mayoría de los reproches sean cuestiones ajenas al ruedo; eso ya es un apunte en el haber del torero.

No se deja televisar. El tema de la TV, sobre todo en las grandes ferias, está montado de manera tal que los toreros, parte imprescindible, sin embargo no tienen capacidad de negociación ninguna. Sus derechos de imagen, no se tienen en cuenta, empresarios y televisiones se lo guisan y se lo comen. JT no traga con eso, está en todo su derecho, pero creo que si se planteara de otra manera, no tendría tanto inconveniente. Sería muchísimo mejor para los aficionados que se televisaran sus corridas, cuantas más mejor.

No atiende a los medios. Al igual que con la tele, sería mejor si apareciese, de vez en cuando, tampoco mucho para no cansar. Pero dónde debe aparecer es en la plaza, el resto es secundario, si no terciario… Si no le gusta aparecer, que no lo haga. Molesta mucho a los periodistas, claro, sobre si luego al llegar a México concede una entrevista, cosa que hace menos justificable su actitud.

Falta a algunas ferias. La mayoría de las veces que lo hace en las ferias de relevancia es por el tema de la televisión, por sus honorarios (turno más adelante) o, simplemente, porque quiere torear un número de corridas pequeño. Y sólo faltaba que un torero no pudiese elegir cuántas veces pone en juego su vida.

Que pida uno por delante. Es criticable, pero hay que hacerlo con todos, porque todo torero, rejoneador y novillero que está en posición de hacerlo, lo hace. Yo no lo comprendo. Se hace porque en el primer toro la gente se supone que está más fría (y, donde hay merienda, también en el cuarto), pero si hay un torero que centra la atención del público desde el mismo momento en el que pisa la plaza es él. Así se mejorarían los carteles porque ya con 15 años de alternativa no es fácil encontrar toreros que abran plaza y tengan verdadero interés.

Que escoja ganadería. Para mí, eso será un problema cuando escoja ganaderías que no estén de acuerdo con la categoría de la plaza, la fecha y los toreros. Yo, como aficionado, no veo inconveniente en que elija la ganadería si van a ser Cuvillo, Victoriano del Río, El Pilar, etc. Es decir, de las mejores entre el campo bravo. Sí le reclamaría que se apuntara a nuevos encastes, que falta nos hacen.

Que exija mucho dinero. No se me ocurre, ni se me ocurrirá nunca criticar los honorarios de un torero. Y digo yo que si le contratan dónde le contratan y le repiten el año siguiente será que su caché, elevado, es asumible.

Intentar el mismo toreo siempre. Algunos lo verán como un defecto, porque no todos los toros “piden” igual faena. Otros como una virtud, porque hacer el buen toreo sin importar las condiciones del toro, es un mérito. Hay veces que me gustaría verle dando más distancia a ciertos toros, pero también es verdad que JT consigue imponer su toreo a un porcentaje muy grande de los toros.

Dejarse coger. Que le acusen (o le aplaudan) de dejarse coger es una barbaridad que el mismo torero a rebatido infinidad de veces, con eso está todo dicho. Otra cosa es que no esté dispuesto a dar un paso atrás. Yo prefiero, con un ejemplo práctico, al JT de las 4 orejas en Madrid antes que al de las 3 orejas y las 3 cornadas, días después. Pero me paro a pensar y no le afeo nada. Los toros que tienen mucho que torear, los intenta torear; los que tienen poco que torear, los intenta torear; y a los que no tienen ninguna embestida, los intenta torear. Y tanta cornada es el precio de esa filosofía. A mí me enfadaría que estuviera estoico con un toro de 30 embestidas.

Y, en fin, está es mi humilde y larga reflexión. Algunos le critican todo, otros sólo algunas cosas, muchos le criticamos lo criticable y le alabamos lo alabable. También los hay que le perdonan todo y lo aúpan a un pedestal y, por paradójico que parezca, hacen mucho daño a la imagen del torero. Sobre todo porque encienden a los detractores (incluidos los periodistas) que, devuelven los golpes no contra los ultras si no negándole el pan y la sal al propio torero.

Esta vez, más que nunca, gracias por vuestro tiempo.

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