Mes: marzo 2012

Lección magistral.


El nombre que reciben las charlas que organiza Aula Taurina de Sevilla tomaron pleno sentido ayer jueves con la presencia de D. Fernando Cuadri: Lección Magistral.

El ganadero, que se mostró contento con el sitio que ocupa su ganadería y con la regularidad mostrada en los últimos tres o cuatro años, no tuvo reparos en reconocer en pleno Salón de Carteles de la Real Maestranza que la plaza a la que debe más a Madrid.
Afirmó que, siendo el toro el único animal con libro genealógico y sin estándar definido, lo primero que debe hacer un ganadero es fijar su modelo de toro. Y serle fiel luego, puesto que cambiar el toro por las modas sólo lleva a “montar un gazpacho”. Considera que 40 años no son suficientes para conocer como es una ganadería, porque el avance es lento y más si usas sementales puente como es su caso, para limitar la consanguinidad.
Mediada la charla que duró más de hora y media pero se hizo corta, nos ofreció su visión del tentadero. No lo hace con los machos porque “después de 60 años y con 29 familias, nos fiamos más de las hechuras y la reata que del comportamiento en la tienta. Además, quienes tienen que comportarse en la plaza son los productos, no el semental”. Respecto a las hembras, que pica el propio ganadero, comentó que “saltan a la plaza con media tienta hecha; algunas han salido muertas hicieran lo que hicieran y al contrario”.
Y nos dejó algunas perlas más. No quiere que las figuras maten sus toros. Lo ve fenomenal como un gesto pero “si se apuntan por norma, algo va mal. Las figuras ven la caída de la ganadería antes que el ganadero. Si se matan tus toros, prepárate para la caída. Sólo hay que mirar los carteles de las figuras hace 30 años y ver cuantas ganaderías se mantienen”. Además considera que debe ser el aganadero quien se equivoque con lo que manda a la plaza y no que le equivoquen.
Supimos que decidieron no lidiar novilladas porque si preparan los novillos desde el año anterior, se van de peso puesto que tienen mucha caja. Mostró su temor a los corrales de Sevilla, a que los toros estén 30 ó 35 horas enchiquerados.
A preguntas de los asistentes, habló del “triangular” de Castellón. “La suerte que tenemos es que perder contra ellos es normal, sería diferente con otro tipo de ganaderías. Me gustaría que no hubiera ningún ganador claro, pero en un alto nivel, para que se repitiera”. Contó que sería un desastroso ganadero de 15 ó 20 corridas, que le da mucho mérito a quien lo hace y que para él es inconcebible por espacio y tiempo (le intenta dedicar media hora al día a cada corrida).
También dijo que empieza a dejar paso a su hijo y a su sobrino. Espero que sea una transición lenta, para que sigamos disfrutando de un Señor ganadero.
Y como regalo final, la teoría del canario amarillo. Los canarios son, originalmente, verdes; y por alguna mutación aparecieron canarios amarillos que eran presa fácil. Ese color iba contra su naturaleza y por ello ésta lucha contra él y lo hace desaparecer. La bravura en el toro es lo mismo. Va contra su naturaleza porque debido a ello es presa fácil para los depredadores. Un becerro manso, al intuir un depredador, huye. El  becerro bravo se enfrenta, con nulas posibilidades de sobrevivir. Y por ello la naturaleza lucha contra ello, intentando que desaparezca. Y, a su vez, esa es la lucha del ganadero para que perviva.
Gracias por vuestro tiempo.
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