Mi (humilde) diálogo con Navegante.

Buenas toro. Y son buenas ahora que han pasado los años, porque aquel 24 de abril de 2010 te hubiera dicho de todo menos bonito. A decir verdad no sé ni si lo eras, porque las veces que he visto las imágenes nunca me fijé en tus hechuras.

Vamos a dejar las cosas claras antes de empezar, JT también es de otra pasta en esto, yo el susto ni lo olvidé ni te lo perdoné. Esa noche, por lo que fuera, estaba despierto cuando saltó la noticia en Twitter; fueron momentos de mucha incertidumbre los que creaste. Incluso se llegó a hablar muy mal de los doctores que le habían (en ese momento no lo sabíamos aún) salvado la vida.

Convertiste aquél cambio de mano con visos de cumbre en algo que estuvo a punto de cambiar el toreo. Y te cogí mucha manía, toro. Nos fuimos a la cama temiendo por la vida de JT y nos levantamos directos al ordenador para buscar noticias nuevas. Fueron nuevas, pero seguí teniéndote mucha manía. Luego vinieron las especulaciones, aún no había terminado de hablar a las puertas del hospital y algunos ya le ponían a torear en dos meses (no el Dr. Vila). Así somos, salvada la vida, pasamos al instante en pensar en el torero.

Y si incertidumbre creaste aquella noche, más provocaste aquellos meses sin noticias. Una nueva operación, más silencio y, por fin, aquellas fotos muleta en mano y con las calzonas del Atleti (qué manera de soñar, qué manera de aprender, qué manera de sufrir). El torero se preparaba, volvería seguro. Ahí, quizá, empecé a perderte algo de tirria. En la reaparición, todo un acontecimiento, en Valencia, allá por julio, volvió nuevo y como siempre, en una escalada de toreo que tuvo como colofón Nimes. Colofón momentáneo, seguro, porque aquél al que tumbaste en el hule, nos tiene preparadas otras tardes (o mañanas) de las que se quedan grabadas no sólo en la memoria de cada uno, si no en la historia. Estuviste a punto de dejarnos sin eso, tal vez seas el culpable de que sólo aparezca tres tardes al año, y por ello me cuesta, pero si José Tomás te ha perdonado y charla amigablemente contigo, sería estúpido que yo no lo hiciera. Pero que no se repita, toro.

Addenda: éste es un diálogo humilde, nada que ver con las firmas que se encuentran en el libro (enormes Aguado, Zabala y el propio JT), pero apetecía hacerlo.

Gracias por vuestro tiempo.

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