Mes: diciembre 2014

Afición: se mira pero no se toca


Ganadero, torero, novillero, rejoneador, empresario, banderillero, picador, apoderado. ¿Echáis a alguien de menos? Yo sí. Echo en falta a quien, para mi sorpresa, ha recibido con mayor alegría la propuesta: el aficionado.

protestas Todos como locos con la idea de la UCTL. Y sí, algo es algo. Y sí, en un sector que se llena la boca repitiendo la palabra “unión” sin mover un dedo, el mero hecho de convocar una reunión es un avance enorme. Y sí, si además la convocatoria corre de parte del grupo más maltratado (habría que echarlo a pelear con el que se juega los muslos y no le queda ni para gasolina, pero eso es otro asunto) les convierte automáticamente en héroes. Pero nos pasamos los años clamando al cielo, con toda la razón del mundo, porque no contamos más que para pasar por taquilla y, ahora, aplaudimos una idea que nos vuelve a dar la espalda. Yo tengo dicho, y cada día que pasa me convenzo más, que la unión en el toro es inalcanzable. Si partimos por no contar con una de las tres patas que sostienen el banco, ni os cuento. Nadie va a defender el interés del aficionado, porque bastante tendrán con defender los suyos. Como dijo El Guerra (que no sé de dónde sacaba tiempo para torear si tuvo que decir todas las frases que se le atribuyen), lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible.

IMG_0133-1.JPG Gracias por vuestro tiempo.

Anuncios

Dávila y la de Miura


Conozco a Eduardo Dávila Miura de 3 cursos del Club de Aficionados Prácticos Taurinos, y de esos lunes al toreo en el Parque de los Príncipes. Ni mucho menos puedo decir que somos amigos, pero sí que siempre me he sentido tratado con mucho cariño. Escribo esto, y hay que decirlo para dejar las cosas claras, desde la admiración a un maestro, en todo el sentido del término. Admiración al maestro taurino, porque yo estuve allí cuando toreó como toreó a aquel Torrestrella en 2002 (aunque puede que lo tenga idealizado porque fue gañotazo de sombra). Y admiración al maestro que enseña, al profesor que está pendiente de todos, y que si no sonríe un par de veces cada diez minutos, no está a gusto. Lo poco o mucho que pueda sacar de esa cercanía, me han convencido de que es un buen tío. Admiración completa, vamos, diréis. Pues no, que es sevillista.

con-Dávila-Miura-en-Valdemorillo

Ahora me encuentro con que el año que viene va a matar la corrida de su casa en Sevilla, el domingo de feria que es cuando debe ser, porque se cumplen 75 años consecutivos lidiando en Sevilla. Casi ná.

La noticia me deja varias sensaciones. La primera, que hay que tenerlos cuadrados. La segunda, convencimiento de que, quien es torero, lo es para siempre; porque en su situación, sin necesidad ninguna, esto sólo se puede hacer para sentirse torero. También sensación de cabreo, porque (D.m.) me va a hacer saltarme el retiro voluntario de la Maestranza (que también manda trillos que se lo vayan a saltar él/los “G” y no yo). Y de ilusión. Sí, me ilusiona volver a ver a un gran torero en Sevilla, en la de Miura; y ver a mi maestro en el ruedo.

Estoy seguro de que todos los que hemos pasado por los cursos del CAPT, si podemos (lagarto, lagarto) estaremos allí para disfrutar del gesto. Espero que nos des motivos para rompernos las manos a aplaudir, y para que suene ese pedazo de pasodoble. No nos hagas decirte: “Eduardo, enfádate, en el toreo hay que cabrearse”.

El año que viene intentaré hacer algún curso antes del de Valdemorillo para desearte suerte en persona (que no será fácil porque, como lo digo a Rafael Peralta de broma, cuando sacáis el calendario de cursos es cuando sé yo qué bodas voy a tener en el año). Desde ahora y hasta ese 19 de abril (si el alcalde no hace nada raro esta vez) estaremos dando ánimos desde la distancia.

Eso sí, a partir del lunes de resaca (esperemos que de triunfo), a ver si hablo con Rafa, Nacho, José Manuel y alguno más para empezar a convencerle de que la de los 100 años se la deje a otro…

 

Gracias por vuestro tiempo.