afición

Afición: se mira pero no se toca


Ganadero, torero, novillero, rejoneador, empresario, banderillero, picador, apoderado. ¿Echáis a alguien de menos? Yo sí. Echo en falta a quien, para mi sorpresa, ha recibido con mayor alegría la propuesta: el aficionado.

protestas Todos como locos con la idea de la UCTL. Y sí, algo es algo. Y sí, en un sector que se llena la boca repitiendo la palabra “unión” sin mover un dedo, el mero hecho de convocar una reunión es un avance enorme. Y sí, si además la convocatoria corre de parte del grupo más maltratado (habría que echarlo a pelear con el que se juega los muslos y no le queda ni para gasolina, pero eso es otro asunto) les convierte automáticamente en héroes. Pero nos pasamos los años clamando al cielo, con toda la razón del mundo, porque no contamos más que para pasar por taquilla y, ahora, aplaudimos una idea que nos vuelve a dar la espalda. Yo tengo dicho, y cada día que pasa me convenzo más, que la unión en el toro es inalcanzable. Si partimos por no contar con una de las tres patas que sostienen el banco, ni os cuento. Nadie va a defender el interés del aficionado, porque bastante tendrán con defender los suyos. Como dijo El Guerra (que no sé de dónde sacaba tiempo para torear si tuvo que decir todas las frases que se le atribuyen), lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible.

IMG_0133-1.JPG Gracias por vuestro tiempo.

Anuncios

#FestivalChanoPor


La idea es promovida por Jaime López (@Alcobendas82) en Twitter y desarrollada en el blog Banderillas Negras; se trata de ofrecer razones por las que El Chano merece un festival en Las Ventas. Los que escribimos un blog (aún de higos a brevas, como yo) mediante una entrada y los que no lo hagan con tuits a través de la misma etiqueta que título tiene el post.

Así pues, un festival para El Chano por:

Porque la solidaridad está en la esencia de la Fiesta de los toros y es una oportunidad perfecta para demostrarlo.

Porque el toreo siempre ha sido agradecido; y el ejemplo de superación de El Chano después de su lesión, su tenacidad, su buen humor, sus palabras, hacen un bien a la imagen de la Fiesta impagable. Un festival, con las figuras y en Madrid no es suficiente para devolvérselo, pero sí lo es para mostrarle que estamos agradecidos por ello.

Porque se ha dejado las piernas por engrandecer su profesión y ésta es la forma en la que sus compañeros siempre han respondido a este tipos de situaciones.

Y así podríamos seguir varios folios más, pero el plazo acaba mañana y quería publicarlo a tiempo. A cualquiera que se le ocurran más razones, ya sabe, a tuitear.

Gracias por vuestro tiempo.

Mi bici nueva.


Me he comprado una bici. En El Corte Inglés. Una maravilla que no pesa nada, con cambios en la maneta, pedales automáticos, llantas de carbono,… espectacular.

La pagué en el momento porque me encantó y hoy me la han traído unos chavales muy majos; hasta les he dejado propina de lo contento que estaba. En cuanto se han ido he empezado a desembalarla y resulta que me la han mandado verde en vez de azul, que las dos ruedas están pinchadas, los cambios en el cuadro, tiene 14 velocidades en vez de 21 y el sillín no es de gel si no tan duro que pareciera mármol almeriense bajo la funda. El manillar tampoco es el que encargué.

Obviamente lo primero que he hecho es buscar el teléfono del servicio de atención al cliente para mostrar mi más enérgica queja y pedir responsabilidades. Lo encontré y hasta lo tenía marcado en el móvil. Pero entonces he recordado una cosa importantísima: yo soy aficionado a los toros. Y si un torero es torero siempre supongo que el aficionado no debe ser menos. Así pues, he pensado como tal, como uno de los buenos; y entiendo que esos sólo pueden ser aquellos que tienen la potestad de repartir el carnet a quien consideren. Y he actuado en consecuencia.

Terminé llamando a El Corte Inglés, pero sólo para invitarles a una merienda-cena con sus mediasnoches y todo. A quien de verdad he puesto a parir ha sido al fabricante de ruedas y al de manillares (¡menudo chorreón le ha caído a éste!). Ellos son los verdaderos culpables del sucedáneo de bici que tengo en casa. Claramente.

¿Qué importa que mi dinero vaya a quién me la vendió y que este lo esté manejando desde que se lo entregué hasta hoy que me la han mandado? ¿Qué importa si se comprometieron a mandarme la bici tal y como la pedí? ¿Poner una reclamación directamente a ellos? ¡Sí hombre! Eso sería actuar como una persona normal. Y yo soy aficionado taurino. De los patanegra.

 

Adenda: No, no toda la culpa es de los empresarios. No, los toreros y en especial las figuras no están exentas de culpa ni mucho menos. No, aficionados y adyacentes, sobre todo la prensa, tampoco pueden tirar la primera piedra. Pero vamos a no empezar el tinao por la uralita

 

Gracias por vuestro tiempo.