Maestranza

Dávila y la de Miura


Conozco a Eduardo Dávila Miura de 3 cursos del Club de Aficionados Prácticos Taurinos, y de esos lunes al toreo en el Parque de los Príncipes. Ni mucho menos puedo decir que somos amigos, pero sí que siempre me he sentido tratado con mucho cariño. Escribo esto, y hay que decirlo para dejar las cosas claras, desde la admiración a un maestro, en todo el sentido del término. Admiración al maestro taurino, porque yo estuve allí cuando toreó como toreó a aquel Torrestrella en 2002 (aunque puede que lo tenga idealizado porque fue gañotazo de sombra). Y admiración al maestro que enseña, al profesor que está pendiente de todos, y que si no sonríe un par de veces cada diez minutos, no está a gusto. Lo poco o mucho que pueda sacar de esa cercanía, me han convencido de que es un buen tío. Admiración completa, vamos, diréis. Pues no, que es sevillista.

con-Dávila-Miura-en-Valdemorillo

Ahora me encuentro con que el año que viene va a matar la corrida de su casa en Sevilla, el domingo de feria que es cuando debe ser, porque se cumplen 75 años consecutivos lidiando en Sevilla. Casi ná.

La noticia me deja varias sensaciones. La primera, que hay que tenerlos cuadrados. La segunda, convencimiento de que, quien es torero, lo es para siempre; porque en su situación, sin necesidad ninguna, esto sólo se puede hacer para sentirse torero. También sensación de cabreo, porque (D.m.) me va a hacer saltarme el retiro voluntario de la Maestranza (que también manda trillos que se lo vayan a saltar él/los “G” y no yo). Y de ilusión. Sí, me ilusiona volver a ver a un gran torero en Sevilla, en la de Miura; y ver a mi maestro en el ruedo.

Estoy seguro de que todos los que hemos pasado por los cursos del CAPT, si podemos (lagarto, lagarto) estaremos allí para disfrutar del gesto. Espero que nos des motivos para rompernos las manos a aplaudir, y para que suene ese pedazo de pasodoble. No nos hagas decirte: “Eduardo, enfádate, en el toreo hay que cabrearse”.

El año que viene intentaré hacer algún curso antes del de Valdemorillo para desearte suerte en persona (que no será fácil porque, como lo digo a Rafael Peralta de broma, cuando sacáis el calendario de cursos es cuando sé yo qué bodas voy a tener en el año). Desde ahora y hasta ese 19 de abril (si el alcalde no hace nada raro esta vez) estaremos dando ánimos desde la distancia.

Eso sí, a partir del lunes de resaca (esperemos que de triunfo), a ver si hablo con Rafa, Nacho, José Manuel y alguno más para empezar a convencerle de que la de los 100 años se la deje a otro…

 

Gracias por vuestro tiempo.

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Ganará la afición ¿No?


 

No paro de leer últimamente una idea: lo del G5 es una falta de respeto para la afición, que es quien pierde. Por esas casualidades que tiene la vida, la escucho en boca o pluma de quienes no han abierto una, ni desencapuchonado la otra, para comentar las palabras de Pagés. Como tiempo han tenido, voy a dar por hecho que están en sintonía con ellas. 

Y siendo así, digo yo, esa idea no puede estar más equivocada ¿No?

Si los G5 no torean en Sevilla, siendo ellos la causa exclusiva del altísimo precio de las entradas, los más beneficiados son los abonados de Sevilla, que van a ver como el abono del 2014 les va a costar una minucia en comparación con los anteriores.

PD: la esquizofrenia de los que menosprecian a las figuras y sostienen, a la vez, que faltan al respeto la dejo aparte por hoy. La de los que estuvieron 3 semanas pidiendo explicaciones y ahora están hartos de comunicados, también.

 

¡Gracias por vuestro tiempo!

Sevilla, tan sonriente (y más).


Léase, si se quiere, la entrada con esta canción de fondo.

Ha sido la semana del empresario en el mundo del toro, rematada ayer por la comilona de la empresa Pagés con algunos periodistas. De donde más jugo se puede sacar es de la reunión de Sevilla, pero también hay alguna perla suelta gracias a ANOET. Empezamos con ellos.

Después de quejarse amargamente por la difícil situación en cuanto al número de espectáculos, con razón, reconocen (a pregunta de un periodista) que no tienen datos fiables de asistencia a las plazas. En el s. XXI. Y como remate, se descuelgan con que ellos saben cómo gestionar la realidad. Seguro, como lo hicieron en la época de bonanza. No aburro con mi respuesta a ese tema porque ya lo ha dejado por escrito Zabala de la Serna. 

Los cuñaos por su parte dieron mucho más de lo que hablar. Ambos ven el futuro oscuro “porque las partes no se ponen de acuerdo para bajar costes y, de paso, abaratar las entradas”. No sabemos si en las “partes” se incluyen ellos o no. Y lo de abaratar las entradas es sólo “de paso”, no el objetivo principal.

También se quejaron de los representantes de los toreros porque “no están en activo, no conocen a fondo la realidad de la situación. No están dispuestos a bajarse los honorarios”, incluso “piden más cada año”. Sí, seguramente El Fundi no conozca la realidad del sector. En fin. Y no sé de qué se sorprenden si ellos le piden cada año más dinero al público. Por otro lado, después de ver cómo se han empleado los 3 millones de € que se ahorraron en Las Ventas con el canon, entiendo que les de cierto reparo bajarse los honorarios.

En algún momento dado dijeron estar “preocupados por el abonado” que es su forma de decir que están preocupados por la pérdida de los mismos. Ellos por el abonado ni se han preocupado, ni lo van a hacer. En ese sentido ha escrito Ignacio Sánchez-Mejías. 

Una idea que explica muy bien su postura es la de que “todos deben poner algo de su parte, en primer lugar las figuras que no están, de momento, a la altura de las circunstancias”. De traca. Todos “deben”, por supuesto, ni se les pasa por la cabeza incluirse, cuanto menos ser ellos los primeros. Se me ocurre a mí que, poniendo la cosa en una balanza, ¿no deberían dar el primer paso los que no se jueguen la vida? No, a ellos con poner la mano, les sobra.

Por último (por no alargar más el asunto), José Tomás. Aquí, mientras uno se ponía la careta, “lo intentaremos con todo el ahínco (eficacia, empeño o diligencia) como siempre, pero sin que venga con la recaudación bajo el brazo” el que manda, Canorea, se la quitaba “si va a venir con la canción de la recaudación, que se vaya a Senegal”. Es, sin duda, una manera muy diligente de empezar a intentar contratarlo.

Por cierto, no ha sido tan fácil encontrar las declaraciones de Canorea (he podido en el artículo de Fernando Carrasco para ABC) porque aunque en un principio fue lo más resaltado de la reunión, lo que más impactó en Tuiter por ejemplo, algunos medios como Mundotoro o el blog de Carlos Crivell han decidido que no merecían ni mención. Lo que nos llevaría a tratar el tema de la prensa taurina en Sevilla. La foto de la comida no es muy edificante, desde luego, pero lo verdaderamente inquietante es la actitud. No hay noticias de que se cuestionaran las afirmaciones de los cuñaos, ni durante ni después (sólo hay que leer los escritos sobre la misma…). No se conoce que se hiciera ninguna pregunta medianamente incómoda (de las que a los aficionados se les ocurren a cientos). Nada. Oír, comer, foto y a contarlo. Por suerte siempre hay excepciones, como la de Álvaro Acevedo. 

Gracias por vuestro tiempo.

Lección magistral.


El nombre que reciben las charlas que organiza Aula Taurina de Sevilla tomaron pleno sentido ayer jueves con la presencia de D. Fernando Cuadri: Lección Magistral.

El ganadero, que se mostró contento con el sitio que ocupa su ganadería y con la regularidad mostrada en los últimos tres o cuatro años, no tuvo reparos en reconocer en pleno Salón de Carteles de la Real Maestranza que la plaza a la que debe más a Madrid.
Afirmó que, siendo el toro el único animal con libro genealógico y sin estándar definido, lo primero que debe hacer un ganadero es fijar su modelo de toro. Y serle fiel luego, puesto que cambiar el toro por las modas sólo lleva a “montar un gazpacho”. Considera que 40 años no son suficientes para conocer como es una ganadería, porque el avance es lento y más si usas sementales puente como es su caso, para limitar la consanguinidad.
Mediada la charla que duró más de hora y media pero se hizo corta, nos ofreció su visión del tentadero. No lo hace con los machos porque “después de 60 años y con 29 familias, nos fiamos más de las hechuras y la reata que del comportamiento en la tienta. Además, quienes tienen que comportarse en la plaza son los productos, no el semental”. Respecto a las hembras, que pica el propio ganadero, comentó que “saltan a la plaza con media tienta hecha; algunas han salido muertas hicieran lo que hicieran y al contrario”.
Y nos dejó algunas perlas más. No quiere que las figuras maten sus toros. Lo ve fenomenal como un gesto pero “si se apuntan por norma, algo va mal. Las figuras ven la caída de la ganadería antes que el ganadero. Si se matan tus toros, prepárate para la caída. Sólo hay que mirar los carteles de las figuras hace 30 años y ver cuantas ganaderías se mantienen”. Además considera que debe ser el aganadero quien se equivoque con lo que manda a la plaza y no que le equivoquen.
Supimos que decidieron no lidiar novilladas porque si preparan los novillos desde el año anterior, se van de peso puesto que tienen mucha caja. Mostró su temor a los corrales de Sevilla, a que los toros estén 30 ó 35 horas enchiquerados.
A preguntas de los asistentes, habló del “triangular” de Castellón. “La suerte que tenemos es que perder contra ellos es normal, sería diferente con otro tipo de ganaderías. Me gustaría que no hubiera ningún ganador claro, pero en un alto nivel, para que se repitiera”. Contó que sería un desastroso ganadero de 15 ó 20 corridas, que le da mucho mérito a quien lo hace y que para él es inconcebible por espacio y tiempo (le intenta dedicar media hora al día a cada corrida).
También dijo que empieza a dejar paso a su hijo y a su sobrino. Espero que sea una transición lenta, para que sigamos disfrutando de un Señor ganadero.
Y como regalo final, la teoría del canario amarillo. Los canarios son, originalmente, verdes; y por alguna mutación aparecieron canarios amarillos que eran presa fácil. Ese color iba contra su naturaleza y por ello ésta lucha contra él y lo hace desaparecer. La bravura en el toro es lo mismo. Va contra su naturaleza porque debido a ello es presa fácil para los depredadores. Un becerro manso, al intuir un depredador, huye. El  becerro bravo se enfrenta, con nulas posibilidades de sobrevivir. Y por ello la naturaleza lucha contra ello, intentando que desaparezca. Y, a su vez, esa es la lucha del ganadero para que perviva.
Gracias por vuestro tiempo.