Taurodelta

Las entradas sueltas para San Isidro


Una vez finalizados los plazos de renovación y nuevos abonos, hace un par de día salieron por fin a la venta las entradas sueltas para la Feria de San Isidro en Las Ventas. La empresa, Taurodelta, ha comunicado que este año hay más de 14.000 abonados, lo que implica que el lunes había a disposición del público más de 300.000 localidades.

Esto lo convierte, con total seguridad, en el evento artístico de mayor magnitud; y no andará muy lejos entre los no artísticos. Cualquiera ajeno al mundo taurino pensaría que detrás hay una estructura que soporte tal volumen. ¡Ja!

No vamos a entrar en profundidad en la organización en la explanada de Las Ventas de las entradas físicas porque, aunque manifiestamente mejorable, no se diferencia mucho de las colas para cualquier otro gran acontecimiento. Cada vez que hay concierto o partido importante (¡Hasta cuando ponen a la venta un nuevo iPhone!), aparecen las sillas, tiendas de campaña, neveras, esterillas y demás artículos que hagan más cómoda la espera.

Colas para las entradas sueltas de San Isidro

Cola en la plaza de toros el día 28 (@LasVentas_)

 

Esta vez nos vamos a centrar en la venta de entradas por internet. Metidos en pleno siglo XXI cabría pensar que alguien que ofrece tal cantidad de “producto”, se ha preocupado antes de tener un sistema de venta acorde, capaz de gestionar la previsible avalancha de gente en busca de entradas.

Pues no. Tururú. Rien de rien. Esto son toros y aquí las cosas no se hacen así.

Aquí se repite el mismo problema año tras año. De las 31 tardes que componen San Isidro (buena feria la de 2014, por cierto), son 5 ó 6 los carteles que copan las compras en los primeros momentos. Y vez tras vez, la misma historia: servidores colgados, colas virtuales eternas y, si tienes la suerte y paciencia de aguantarlas, fallos a la hora de hacer el pago que te mandan como de oca en oca a la cola otra vez.

Cola virtual comprando entradas por internet para San Isidro

Cola virtual

 

Este año, además, les debieron parecer pocos pesares y una de las plataformas de venta cobró entradas que no llegaron a vender por un fallo del sistema. Por supuesto van a devolver el dinero, pero como muestra del desastre nos vale.

Hemos visto como se agotaban en pocas horas las entradas para conciertos como los de Beyonce o Bruce Springsteen sin mayores incidentes. Eso no fue posible en años anteriores para las entradas sueltas de San Isidro, no lo ha sido este año ni parece que lo será en el futuro. Eso implicaría preocuparse por el cliente, invertir tiempo y dinero en su comodidad, hacer las cosas bien. Si España is different, los toros ni te cuento.

La empresa no va a ponerle remedio porque juega con la ventaja de nuestra afición, y sabe que de una manera u otra compraremos la entrada. La CAM a través del Centro de Asuntos Taurinos, tampoco; bastante tienen ellos con coger los 3 millones de € del canon y el dineral de IVA que generan las entradas.

Y así, entre colas reales al sol de abril y colas virtuales a la sombra de casa o la oficina, los aficionados vamos saciando nuestras ganas de ver toros, fastidiados pero contentos, soportando el desastre anual de la venta de entradas sueltas para la Feria de San Isidro de Madrid.

Desesperación por las colas para las entradas sueltas de San Isidro

Quien espera, desespera (www.canstockphoto.es)

Si buscáis un primer análisis de las corridas con más tirón, al blog de Andrés Verdeguer: Cornadas para todos.

 

Gracias por vuestro tiempo.

 

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Feria de encastes minoritarios.


Con la Feria de encastes minoritarios de Las Ventas está pasando como con muchas de las iniciativas taurinas en estos tiempos, se ponen en marcha sin creer verdaderamente en ellas y se quedan a medias.

Si realmente se apuesta por abordar uno de los problemas de la Fiesta (lo siento, Caye) como es la paulatina desaparición de encastes, hay que hacerlo con todas las consecuencias, no por contentar a un grupo de aficionados, estos sí, minoritarios.

Hay que pensar muy bien qué encastes deben estar y, a partir de ese momento, apechugar con las consecuencias.

No se puede marear a los ganaderos, ahora no llegan, ahora sí, ahora los 6, ahora 2,… Porque eso ha llevado a cargar los toros de kilos. No se puede echar para atrás a un novillo por 8 kilos cuando luego saltan toros con el mínimo (qué casualidad). No se puede preparar una feria con este tipo de encastes, sabiendo a ciencia cierta que suelen tener problemas en los reconocimientos, y que cuando llegue el momento de sustituirlos salten al ruedo 4 de Domecq. Sean de la procedencia que sean, por aquello de no sólo serlo si no parecerlo.

Y no es que no quiera “mojarme”, es que realmente creo que la culpa está muy repartida (no en igual proporción, claro). La empresa no ha demostrado tomarse la feria en serio. Los veterinarios han demostrado una falta de sensibilidad inaudita, teniendo en cuenta lo que se aprueba en otros momentos. Y, por supuesto, es culpa de los aficionados. No podemos tener en la boca constantemente raspa, sardina, gato y no esperar que pase esto. No podemos pitar tablillas y luego esperar que autoridad, veterinarios y veedores no tengan miedo de traer toros con el trapío justo de su encaste.

En fin, espero que está idea mal desarrollada no sea la primera y la última. Creo que es necesaria, e incluso justa, pero debe hacerse con pleno convencimiento. Y bien.

Gracias por vuestro tiempo.